La violencia del crimen organizado en México alcanzó ayer un nuevo extremo de crueldad cuando un comando armado asesinó a 12 miembros de una familia de policías en el este de México, incluidos niños que se ocultaban debajo de sus camas, y a un vendedor de frutas que pasaba por el lugar.
Entre los muertos se cuentan cinco adultos (dos hombres y tres mujeres) y siete menores con edades de entre dos y 17 años, cuyos cadáveres fueron hallados sábado en la noche por las autoridades en la comunidad rural de Monte Largo, en el municipio de Macuspana, una población localizada a 52 km de Villahermosa, capital de Tabasco.





